A Ángel Romera le ocurre lo que a muchas personas excelentes o extraordinarias, o incluso ambas cosas a la vez: que la gente las relega a un elegante ostracismo, ya que su clarividencia y erudición resulta a veces lacerante. A nadie se le escapa que lo que produce dolor o molestia, como la diarrea o las moscas cojoneras, tiende a sufrir este castigo, cuando no la ignorancia, y cómo no, el mal español por excelencia, la envidia.
Pues bien, nosotros, que a pesar de ser españoles no padecemos semejante enfermedad, queremos colocarle aquí en una entrada (post, como diría un inglés) que reconoce la labor descomunal y desinteresada que realiza desde hace ya muchos años. Y le hemos colocado tres letras E a pesar de que pueden atribuírsele algunas más: Eminente y Excelso Erudito. Aparte de los estudios que lleva publicados, de su tesis doctoral sobre literatura manchega del XVIII (centrada en la figura de Félix Mejía) y sus colaboraciones en listas de correo sobre Filología y Estilística, hay que mencionar su blog y su Historia de la Literatura manchega. Esta última se ocupa de la producción de unos autores que o bien han tenido que ganarse las habichuelas literarias fuera de su tierra, minusvalorada y arrinconada en el conjunto del Estado, o bien han corrido la misma suerte que ella; al primero puede acudirse en busca de mucha y variada información sobre temas interesantes y variados, tratados con rigor y claridad, a los que hay que añadir los artículos de opinión del propio Romera, sazonados con su enorme caudal erudito y su estilo crítico y corrosivo, siempre irónico y cargado de resquicios de luz que dan lugar a cierta esperanza, lo cual, dentro de un mundo como el nuestro se debe agradecer.
La dirección electrónica de su Historia de la Literatura manchega es la que sigue: http://histomancha.blogspot.com, y la de su blog, que él bautizó como Diario del endriago: http://diariodelendriago.blogspot.com. Hay que visitarlas, frecuentarlas incluso, y si uno está por la labor, aprovechar todo lo que se pueda. Para eso lo ponemos.
